Sex Education. Netflix siempre empieza anotando

Hace algo más de un año, cuando empezaba 2018, Netflix ya se relamía con la explosión de The End of the F *** ing World. La serie británica se convirtió en un fenómeno social. Ahora, un año después, todo el mundo habla de Sex Education.

El éxito de The End of the F *** ing World y Sex Education

La también británica Sex Education, guarda ciertos parecidos con esta primera. Su origen, sus ocho episodios y sus discretos elencos casi sugieren una fórmula. Netflix tiene un par de problemas evidentes: sus carencias en cuanto a calidad cinematográfica, que ha tratado de paliar con la insufrible Roma, y la contracción del virus The Walking Dead por el noventa por ciento de su millar de series.

El virus The Walking Dead, por adherirle un término actual entendible para todos, es un viejo conocido del mundo del entretenimiento. Su patología: alargar hasta la saciedad un producto más que acabado. La causa: la avaricia.

Aún así, quedan algunos hijos supervivientes de la madre de todas las plataformas de streaming, que se han convertido en predicadores de su religión. Su calidad, la profundidad de sus personajes y su bendita capacidad de dejarte con ganas de más han significado un rotundo éxito.

Crítica de Sex Education

Sex Education es una serie dirigida por Laurie Nunn, Kate Herron y Ben Taylor. Asa Butterfield, actor con mayor renombre del elenco, la protagoniza. Junto a él, Gillian Anderson, Emma Mackey y Ncuti Gatwa acaparan la mayoría de minutos en pantalla.

La sinopsis de Netflix

Como el inseguro de Otis tiene respuesta para cualquier duda sobre sexo gracias a que su madre es sexóloga, una amiga lo anima a abrir una clínica en el instituto.

Siendo la sinopsis de la distribuidora, tampoco hay que ponerle muchas pegas. No obstante, eso no significa que sea del todo acertada. Quedará más claro en las siguientes líneas.

Un buen piloto para casi todos

El piloto de una serie, obviamente, siempre es providencial. El primer capítulo tiene que convencer capa tras capa para la realización, continuidad y/o buena salud de la serie en cuestión. La serie se llama Sex Education y la primera escena es sobre sexo –what a surprise!-.

Pero, no todo es sexo en Sex Education. Valgan las redundantes redundancias. Bajo mi punto de vista, tanto el nombre como esta primera escena son una llamada a su target adolescente más simple. Entiéndase simple como público que se centra en el sexo como mayor atracción dentro de la serie, por encima de los verdaderos elementos que realmente hacen de ella el notable producto que es.

En contraposición, para el público nacido allá por los 70s puede suponer un obstáculo insalvable, un muro muy alto que superar para apreciar esos muy respetables elementos mencionados y desarrollados a continuación.

Una joya necesaria para el público adolescente y post adolescente

Una vez que las referencias previas e inmediatamente iniciales al sexo captan al público buscado -y encontrado-, Sex Education comienza indagar en el intringulis que este supone.

Asimismo, una visión poco madura del acto sexual supone una concepción superficial de dicha actividad. De modo que, ya en el primer capítulo, el espectador -es imperativo recordar el target al que en todo momento se hace referencia- entiende la complejidad del asunto y su propio desconocimiento.

A partir de ahí, se realizará un complejo estudio de los temas actuales directamente relacionados con la sexualidad y la identidad sexual. Bajo el ojo clínico de Jean Milburn (Gillian Anderson), la madre de Otis (Asa Butterfield) y referente evidente, Otis hace su propio análisis de los problemas cotidianos de sus compañeros de instituto.

No obstante, eso no implica que Otis tenga un conocimiento real de los distintos asuntos que trata. He aquí las discrepancias de NICEOLDFILM con la sinopsis proporcionada por Netflix. En mi opinión, Sex Education también quiere mostrar de algún modo que tener la valentía de abrirse puede ser muy positivo. Y no tiene que ser necesariamente con un profesional.

Personajes profundos, hormonas y capítulos ágiles

Asumiendo que la temática está bien elegida, su éxito iba a depender del trato que se le hubiese dado. Como guionistas no le faltan, que tuviese un mal guion sería casi un delito. Por seguro, la cantidad de perspectivas y detalles de unos personajes tan redondos tienen que ver con este dato.

El gen americano que aporta que sea una coproducción con esta tierra de soñadores, le da ese toque que tanto gusta al público y que tan fácilmente reconocible es. El cuasi -que es como casi pero para estirados- triángulo amoroso que tiene como trasfondo e hilo conductor es tan típico como eficaz.

Por sorprendente que parezca, al menos para mí, los cincuenta minutazos que tiene cada capítulo se hacen más que llevables, ágiles incluso. Es obvio que Sex Education está hecha con muy buen gusto.

Conclusión

El objetivo de Sex Education debe ser un viaje del espectador por terrenos desconocidos que signifique una metamorfosis personal con unos efectos certeramente positivos. Como su argumento si que es nuevo, no trata de renovarse en nada más. Y funciona.

CALIFICACIÓN: 80/100

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